Cronómetrobudú es una palabra inventada que pretende concentrar los conceptos "tiempo" y " magia".
Está formada por Mario López-Sanvicente (Guitarra-Virgo), Javier Castro (Voz-Escorpio), Guillermo Gil (Guitarra-Escorpio), que fueron el germen de la banda, y se sumaron a ella por éste orden, Oscar Calvo (Violín eléctrico-Escorpio), Patxi Pablo (Bajo-Aries), Roberto de Vega (Batería-Aries) y por último Saray Herrero. (Leo-flauta).
En un pueblo de Burgos llamado Melgar D.F., sede durante un tiempo del rock español, nació y creció esta heterogénea banda de Poder-rock, a principios del siglo XXI.
Después de varias maquetas ( "Bienvenida Elvira", "A Lúa esta tola"…) en el 2001 graban su primer largo " Una realidad aparte ". Habría que esperar hasta el 2005, ya ensayando en Burgos capital y bajo la producción de Juanjo Melero, a su segundo trabajo " Sincronía", ( CD+DVD autoeditado distribuido por Avispa ), para que esta peculiar banda fuera dando forma a un estilo tan personal y sincero de hacer música. Este trabajo les sirvió para traspasar las primeras puertas, tocar en los primeros festivales e incluso exhibir su música en lugares como Francia, Gales y sur de Inglaterra, después de haber pasado por buena parte del territorio español en más de 200 conciertos.
Éste primer intento, con más corazón que medios y con más ganas que apoyos les sirvió para tomarse las cosas aun más en serio y a tomar decisiones con más seguridad. Rompen su contrato con la compañía madrileña y comienzan a preparar su ópera prima de la mano de Carlos Escobedo.
Después de un duro año de preparación a caballo entre Burgos y Madrid, en noviembre del 200∞ la banda se desplaza hasta los estudios Cube de Carabanchel, para inmortalizar su último disco, "Dos cero cero infinito". Con el maestro Alberto Seara a los mandos, los doce cortes se convierten en doce misiles cargados de sinceridad, pasión, honestidad, de rock, de metal, de poesía… En mayo del 200∞ la banda graba su segundo video-clip en el teatro principal de Burgos, con un presupuesto de risa y la ayuda inestimable de un gran y diverso grupo humano.
También han participado en los recopilatorios I y III de "Noche de rock" que ha sido editado por el programa de radio independiente "Noche de rock" (Santander).
Han colaborado en la banda sonora de cortometrajes como " La esquina
de San Millán" del joven realizador burgalés David Castro con el tema "EL principito", y "Transito, ganar para perder" del cineasta burgalés Francisco Álvarez y Dafne cinema, con el tema "Ardides de caballero", corte de su primer video-clip, realizado por esta productora burgalesa.
Cronómetrobudú es un banda de rock, pero ante todo un grupo de amigos que no tienen otra pretensión que crear y difundir su música. Entre todos forman también la agrupación "Cultura Mágica de Melgar D.F.", canal por el que discurre su devenir artístico.
Se llaman Cronómetrobudú, son de Burgos y acaban de salir del estudio de Escobedo, donde han pasado cinco semanas grabando su tercer trabajo discográfico, el que se sabe que o te consagra o te hunde.
No es fácil definir el género propio que trabaja la banda. A ellos les gusta hablar de Poder-rock, pero lo cierto es que en este trabajo se nota sobremanera la mano de Escobedo y, de no ser por la sana y en ocasiones sublime presencia de un violín eléctrico y de la flauta travesera, hablaríamos de un disco de metal. Pero, acaso por la asunción de mucha música de muchos padres, la mezcla es paradójica; hetera por un lado, compacta y contundente por otro. La fusión funciona(...)
La banda se aleja del contenido conceptual de su anterior trabajo, muy marcado -tal vez en exceso- por sus filias literarias, y afronta temáticas más recurrentes que sólo funcionan en dosis equilibradas. Es el caso. La muerte, el drama de la inmigración, la fe mal entendida, el premeditado magnicidio del planeta o las cosas que se cuentan con miradas son el material primigenio del disco. Tampoco falta el bofetón de turno a un ambiente narcotizado por el conformismo que se corta en la plaza. Pequeña Lua lo tiene todo. Es más, si lo graba algún niño guapo de Madrid protegido por las hienas de la sociedad innombrable se hincha a sonar en los diales del imperio.
Si con este trabajo la historia no funciona, la epidemia de oídos de madera es más grave de lo que parece.
Dosceroinfinito deberá estar en la calle en enero y es producto de un banda que funciona, un cóctel al que Escobedo le ha puesto el ingrediente secreto y que, corra la suerte que corra, al menos servirá siempre para plantárselo en la mesa a algún tiburón de la industria de los que se esnifan una carrera cada vez que arrugan un papel y decirle
que eso que está despreciando es uno de los mejores discos que ha salido de esta región (Ha labrado el hielo mi porvenir, se oye por ahí) desde hace mucho tiempo.
ALvaro Melcón, periodista
del Diario de Burgos.12-12-08
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