This is the seventh CD produced by Anona Music.
Café Con Pan
This recording of Sones Jarochos is a refreshing take on traditional material with a couple of pleasant surprises. Kali and Alec´s contrasting voices interact with melodic sense in a gentle relationship which allows us to discover the nuances of this usually frenetic genre. Kali was a traditional dancer when she met Alec 12 years ago and they began their apprenticeship with traditional musicians from the communities around Santiago Tuxtla. Although they have focused on discovering the diversity of rural son jarocho in the area around Santiago Tuxtla, their eclectic musical taste and open ears permeates the whole of this recording. However, this occurs in subliminal way without bringing specific labels or styles to mind. All of the verses are the result of Kali´s extensive research and tasteful selection from a wide range of sources. Her main focus has been the adaptation of verses from Andalucia whose themes fit within the the scheme of sones such as La Indita and El Balajú. She has also borrowed from Colombian folk music as well as selecting rare verses from her own town Santiago Tuxtla. She has been very careful to match the themes of the verses with fitting refrains which is not common. The spontaneous colaboration of Kali´s gifted seven year old nephew on the first and last pieces add even more color to this recording. Alec plays most of the instruments on the recording and is also responsible for the print on the CD cover. His primary occupation is printmaking and has produced numerous prints on themes related to Son Jarocho and Son Huasteco.
Lyrics for all of the sones on the Café Con Pan CD.
EL PAJARO CÚ
Los pájaros son clarines
entre los cañaverales,
que le dan los buenos días
al divino sol que sale.
Cantan los pajarillos
su alegre trino;
cuando va San Antonio
por el camino.
Eres mi prenda querida
y yo soy aquel que te adora.
Eres aquella calandria
que canta junto a la aurora.
Me dormí bajo la sombra
de un arbolillo frutal.
Soñé que contigo hablaba
y era la alondra real
que en la ribera cantaba.
Bajo a la fuente y bebo.
No la aminoro;
que aumento su corriente
con lo que lloro.
Pajarito blanco
si me oyes cantar;
ven a la cañada
para platicar.
A un pajarillo le cuento
mis penas y mis pesares.
Al escuchar mis lamentos
veo que le caen a millares
las plumas del sentimiento.
Soy como la calandria
que no sosiega;
hasta llegar al puerto
donde navega.
Eres paloma querida.
Te confundo con el vino;
porque cada vez que cantas
me emborracho con tu trino.
Salí al campo, di un suspiro
y un pajarito me oyó.
Qué suspiro no daría,
que el pajarito enfermó
del mal que yo padecía.
El amor y los campos
son casi iguales;
pues los dos se marchitan
con sequedades.
Soy pajarillo triste
de negras plumas.
En esta jaula canto
mi desventura.
Por las trenzas de tu pelo,
yo vi subir un canario;
y posarse en tu frente,
beber agua de tus labios,
como si fuera una fuente.
Tienes niña en tus labios
dos clavellinas.
Échales agua fresca
que están marchitas.
Eres mi prenda querida
y yo soy tu alondra real.
Eres aquella paloma
dentro del cañaveral.
Oye linda calandria
del campo triste.
Llorando me dejaste
cuando te fuiste.
EL BALAJÚ
Como el mar de ola en ola,
así traigo el pensamiento.
Van y vienen mis tormentos,
con una pena muy sola
porque te llevo muy dentro.
Ariles y más ariles
vente conmigo y serás;
capitana de mi barco,
Virgen de la Soledad.
Ariles y más ariles,
que grande es la pena mía,
que me he caído en un pozo
y no encuentro la salida.
Zarpé a la mar sin consuelo,
a ver si te divisaba.
Levanté la vista al cielo.
Quería saber dónde estabas,
y recordé con recelo
cuando tu boca besaba.
Ariles y más ariles,
vente conmigo a embarcar.
Mis brazos serán los remos
y mis lágrimas, la mar.
Ariles mi bien ariles,
No digas que me has querido.
Di que has querido una piedra
y en el mar se ha sumergido.
Que triste será en el mar,
pasar la noche sin luna,
pero más triste es vivir,
sin esperanza ninguna,
acordándome de ti.
Ariles y más ariles,
ni la luz de los cocuyos
alumbrarán mi camino
como los ojitos tuyos.
Ariles y más ariles,
el querer quita el sentido.
Lo digo por experiencia
porque a mí me ha sucedido.
Si acaso por la mañana,
se levanta un viento frío
no le eches la culpa al viento
que son los suspiros míos,
que al amanecer te llaman.
Ariles y más ariles,
triste me voy acabando,
lágrimas una por una
y a cada rato llorando.
Ariles al marinero,
nunca le falta una pena,
o se le tuerce el timón,
o se le rompe la vela.
LA LLORONCITA
Lejos oí cantar
un fandanguito que quiero.
No lo pude remediar
mis ojos se humedecieron
y terminé por llorar.
¡Ay de mi llorona!
Mis ojos por ti lloraban
y mis lágrimas caían
que hasta tu nombre formaban.
La vi llorar sin consuelo,
un fandango le canté.
Por un milagro del cielo
las lágrimas le sequé.
El fandango fue el pañuelo.
¡Ay de mi llorona!
Te cantara noche y día
coplas de amores muy hondos,
suspiros del alma mía.
No quiero que en mi cantar
mi pena se transparente.
Quiero sufrir y callar.
No quiero darle a la gente
migajas de mi penar.
¡Ay de mi llorona!
Vivo en la prisión con pena
hasta que tu corazón
me levante la condena.
LA TORTILLA
(Décimas de Arturo Castillo Tristán)
Después de ser tierno elote
la mazorca se madura
el labrador con premura
la desgrana en el colote.
Al rato del nejayote
sale el nixcon de tía Milla.
El molino hace papilla
el grano cocido en casa
y de allí, ¡ya está la masa!
¡Que sabrosa es la tortilla!
La tía con el testal
en las manos se entretiene
y el palmoteo mantiene
dándole la forma oval.
Luego la tendida usual
en el comal de la hornilla.
Al voltearla se amarilla,
y comienza a inflar la panza.
Lo bueno que en esta andanza;
¡que sabrosa es la tortilla!
Si la comes calientita
agrégale el aderezo,
con frijolitos, con queso,
con guacamole o salsita.
Esta comida exquisita,
a pesar de ser sencilla;
a ninguno despostilla
y la prueba está en los tacos.
ya lo dicen los chamacos;
¡que sabrosa es la tortilla!
La come el gordo y el flaco
el pobre, el cura, el pudiente.
Todos le hincamos el diente
estando caliente el taco.
Yo, una docena me atraco
aunque sea con mantequilla, porque es una maravilla
estando sobre la mesa,
por eso hablo con certeza;
¡que sabrosa es la tortilla!
MBAMBARIRA
Cuando paso por tu casa
pan y frutas voy comiendo,
pa que no diga tu madre
que de verte me mantengo.
Mbambarira aye
Mbambarira a
Gusasurumusa sandabizi
bivnunumun gongó.
Que bonito frijolito.
Que bonito frijolar.
Que bonito par de ojitos.
Me los quisiera llevar.
Si la luna fuera queso
y del cielo se cayera;
con el hambre que yo tengo,
seguro que la comiera.
Las horas que tiene el día
las divido siempre así:
nueve soñando contigo
y quince pensando en ti.
Una estrella se ha perdido
y en el cielo no aparece.
En tu pecho se ha escondido
y en tu cara resplandece.
Perdóname lucerito
que se me atoró la copla.
Es que estaba yo cantando
con un clavel en la boca.
LA INDITA
Manojito de alfileres
indita son tus pestañas,
que cada vez que me miras
me las clavas en el alma.
Ay Indita, indita, indita.
Por coger la zarzamora
se me ha clavado una espina
que hasta el corazón me llora.
Ay indita, indita, indita.
Vente conmigo y haremos
una chocita en el campo
y en ella nos meteremos.
Anoche soñé un sueño,
¡ojalá fuera verdad!
que te estaba desatando
la cinta del delantal.
Ay indita, indita, indita;
de la flor del pachulí.
Voy a hacerte una corona
si tu me dices que sí.
Ay indita, indita,indita,
paradita en el umbral;
pareces naranjo verde
bien cargadito de azahar.
Flores del campo te traigo
que acaban de despertar.
Después de dormir un año,
te vienen a saludar;
perfumándote las manos.
Ay indita, indita, indita.
Mira a lo que vengo, niña;
a coronarte de flores,
de rosas y clavellinas.
Ay indita, indita, indita.
Siéntate a la vera mía.
Solo así tendrá mi cuerpo
un rayito de alegría.
Salí al campo a buscar flores,
flores de la serranía.
Me dijeron con tristeza
que las flores no servían
para adornar tu cabeza.
Ay indita, indita, indita.
Tengo yo el corazón
moradito como el lirio
y negro como el carbón.
Ay indita, indita, indita
hazme un ramo de alelí
para perfumar tu cuerpo;
hojitas de pachulí.
EL TROMPO
Que bonito es el trompito,
es el son más apreciado.
Aquí traigo una pitita
para que sea bien bailado.
¡Ay que dale, dale, dale!
pero no desesperado.
Este es el trompito viejo
que se canta en Alvarado.
¡Ay dale, que dale, dale!
Que dale, dale como yo le hago.
Este es el trompito viejo
que cantamos en Santiago.
Cuando sales a bailar
que bonito zapateas.
Pareces un botoncito
que de mañana florea.
¡Ay que dale, dale, dale!
Dale, dale con alegría.
Este es el trompito viejo
Que se canta en El Vigía.
¡Ay dale, que dale, dale!
Que bonito es el trompito
cuando salgo yo a bailar
y me miran tus ojitos.
Un trompito de madera
tengo que mandar hacer;
que no sienta, ni padezca,
ni sepa lo que es querer.
¡Ay que dale, dale, dale!
Dale, dale y yo te sigo.
No me vayas a dejar
metiendo un pie en el estribo.
¡Ay dale que dale, dale!
que dale, dale poco a poquito.
Yo vi bailando este trompo
al pasar por un cerrito.
Llueve, llueve en los cristales,
y en las tejas del tejao.
Voy a bailar mi trompito
en el camino encharcao.
¡Ay que dale, dale, dale!
Dale, dale y vele dando.
Aquí estoy prenda querida
si me estabas esperando.
!Ay dale, que dale, dale!
Campana de oro sonando.
No le publiques al mundo
que yo te estoy adorando.
EL BUSCAPIÉS
Aquí me pongo a cantar
un buscapiés a tu lado,
que no he podido yo hallar
ningún remedio sagrado
que me pueda curar
de lo mal que me has pagado.
Si la licencia me dan
para cantar un momento
mis palabras te dirán
lo que por tu amor yo siento.
De mí no puedes dudar.
Te traigo en el pensamiento.
El molde que Dios usó
pa' fundir tu hermosura;
seguro se le rompió,
pues como tú no hay ninguna.
Pídeme el alma y la vida.
Alma y vida te daré;
pero por Dios no me pidas
que te deje de querer,
que eso es quitarme la vida.
El corazón te daré;
no el alma porque es de Dios;
que si el alma fuera mía,
fuera de nosotros dos.
Licencia le pido a Dios
y a la Virgen soberana,
para saber de qué modo
se aparta el cuerpo del alma.
El toro manda en el llano
y el tigre en la serranía.
No hay hombre como José
ni mujer como María.
Subí al cielo hablé con Dios.
Le dije que te quería.
Me dijo que te olvidara.
Le dije que no podía;
que la vida me costaba.
Ayúdame a despedirme.
Yo no me sé despedir.
Adiós clavel, adiós rosa,
adiós tiesto de jazmín,
adiós clavellina hermosa.
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